Tempus Fugit

Cabecera

Observaron el reloj. Había pasado una eternidad. Exactamente una eternidad y un octavo de otra. Y es que sólo él, tal vez en función de sus agobios, era capaz de definir la duración de una eternidad.

Se miraron. Ella le dijo que se había terminado la primavera. Él asintió mientras suspiraba. El calendario aún no mostraba el 21 de Marzo y ambos se estremecieron.

Al final se fueron a distintos sitios por el mismo camino. O tal vez se dirigieran al mismo lugar por diferentes senderos. No estoy muy seguro. Lo que sí sé es que antes de marchar se fijaron de nuevo en el reloj y cruzaron dos palabras: Tempus Fugit

Escrito por Jaco
20 de marzo de 2010

Por el momento hay 6 comentarios ¿Quieres dejar el tuyo? ↓

  1. Que bueno Jaco!
    Besitos
    N

  2. Que generosa eres, Nares.
    Acostumbrado a tus excelentes poemas, textos y dibujos, es imposible que esto sea algo cercano a bueno.
    Es una chorrada cutre como otra cualquiera, pero bueno, aquí se queda ;)

    Besazos.

  3. Pues a mi me gusta y me lo parece! Ea! Y como soy categórica y cada cosa que digo parece una sentencia ahí queda eso!
    Y tú si que eres generoso!
    Besazos generosos, of course!
    N.

  4. elena

    dende a miña humilde opinión a min tamén me gustou bastante pequeno jaco wapo.. :)
    muakaa

  5. un octavo de hora…qué precisión, que era, un Lotus?

  6. Bella Nares, me gusta esa seguridad que transmites cuando eres categórica. Y a tus sentencias no puedo oponerme. Ni quiero hacerlo.
    Gracias de nuevo.

    Elena, me alegro mucho de que te haya gustado. A ver si algún día puedo sorprenderte con cosas interesantes que tengo pensadas para el blog.

    Irma Vep, un octavo de otra. Habían pasado una eternidad y un octavo de otra [eternidad].
    No puedo decirte nada sobre su reloj, lo siento. Lo que sí sé, y probablemente tú también, es que normalmente una eternidad no es una hora.

    Besos a granel para las tres.

Deja tu comentario