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Mario Benedetti

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Hoy ha fallecido Mario Benedetti. De él no puedo decir nada. Tenéis que leerle si todavía nunca os habéis cruzado con un poema suyo (cosa muy improbable). Uno sólo bastará para que leáis más.

En mi pequeño homenaje, el poema obligatorio es uno que me lleva acompañado muchísimo tiempo en la cartera y alguna vez he dejado escrito a alguien.

Corazón Coraza

Porque te tengo y no
porque te pienso
porque la noche está de ojos abiertos
porque la noche pasa y digo amor
porque has venido a recoger tu imagen
y eres mejor que todas tus imágenes
porque eres linda desde el pie hasta el alma
porque eres buena desde el alma a mí
porque te escondes dulce en el orgullo
pequeña y dulce
corazón coraza

porque eres mía
porque no eres mía
porque te miro y muero
y peor que muero
si no te miro amor
si no te miro

porque tú siempre existes dondequiera
pero existes mejor donde te quiero
porque tu boca es sangre
y tienes frío
tengo que amarte amor
tengo que amarte
aunque esta herida duela como dos
aunque te busque y no te encuentre
y aunque
la noche pase y yo te tenga
y no.

Mario Benedetti

Muchas gracias Mario.
Descanse en paz.

P.D: Joder, vaya semanita. Antonio Vega, Luis Martínez Arroyo, Juan Francisco Moneo y ahora Mario Benedetti. Menos mal que ya se acabó.

Leyendo personas

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“El mundo a mi entorno era un mapa lleno de laberintos, que había que ir descifrando poco a poco y paso a paso”

Adriana – Paraíso inhabitado

(Venga, dadle al play, que lo que viene ahora es largo y poco interesante. Se os hará más llevadero si es que leeis hasta el final)

El Jueves tuve una de esas tardes de poca concentración y agobio que se repiten todos los años.
El curso pasado por estas fechas tuve una igual (en motivos) y la solucioné de una manera bastante efectiva así que el otro día decidí repetir plan: Ir a la zona vieja a leer.

Como siempre llevo un libro en la mochila, tuve el gusto de que mi acompañante para tal ocasión fuese Ana María Matute con su “Paraíso inhabitado”. Sólo me faltaba desplazarme hacia el casco antiguo de la ciudad.

No descubro nada diciendo que la zona vieja de Santiago es preciosa. Además tiene una cualidad fantástica para los que están de visita o llevamos poco tiempo aquí, y es que si encuentras un rincón mágico (cualquiera que te haga sentir cómodo) se desvanecen todas tus preocupaciones.
-Digo que es fantástica para los visitantes o nuevos habitantes porque muchos de los que llevan tiempo viviendo aquí han perdido la capacidad de apreciar ciertos encantos-

Ese rincón mágico puede estar en la alameda (con la catedral frente a tus ojos), en la socorrida plaza del Obradoiro o en cualquier otro lugar. Como el tiempo no acompañaba busqué mi sitio bajo techo, y así llegué hasta a casa das crechas. No parecía el sitio más adecuado para sentarse a leer (sí para tomar un licor café) pero quería intentarlo.

El caso es que estábamos solos la camarera, Ana María Matute y yo. Me pedí un té y dejé que la escritora me contase la historia de Adriana, una jovencita incomprendida dentro y fuera de su casa.
Mientras las hojas pasaban delante de mí aflorando un cierto cariño hacia la protagonista, empezó a entrar y salir gente del local.

Feeling Good

Apareció una pareja de franceses, de unos 45 años diría yo. Me vieron con un libro en la mano y sonrieron. Se pidieron un té (rojo ella, negro él) La señora era guapísima, y ambos parecían felices. Se bebieron su infusión con velocidad (tan rápido que no entiendo cómo no se quemaron la lengua) y se marcharon.
Despertaron en mí una curiosidad sobre toda la gente que estaba sentada a mi alrededor y en la cual yo no había reparado. Igual tenían historias interesantes. Y si no lo eran, al menos me las podría imaginar.

Me pedí una caña y empecé a detener mis ojos en cada mesa. En una estaba un chico con su portátil. En otra una chica que esperaba a otra amiga. En la de la esquina dos músicos que se liaban sus pitillos y hablaban animosamente sobre noséque.
Cuando unos se iban otros tomaban su lugar instantáneamente.

Volví a enfrascarme en el libro hasta que un chico y una chica, rondando los 35 (tal vez más, tal vez menos) se sentaron a mi lado.
Él es, probablemente, la persona más pedante que he visto en mi vida. Su tono de voz le delataba. Hablando de un tema que su interlocutora desconocía, parecía querer dárselas de importante y aprovechaba la coyuntura para aleccionar en lugar de informar.
(Sí, sé que no le conozco de nada y no debería valorarle ¡pero la primera impresión fue nefasta!)

Luego los sorprendí hablando de la pareja del chico.
Decía que estaba bien con ella. Que en ocasiones no entendía ciertos comportamientos, pero que estaban felices.
Su acompañante parecía un poco incómoda. Miraba con una cara que bien podía ser de aburrimiento o de “voyasoportarelchaparrón”, pero si tuviese que apostar por una de las dos, me lo jugaría todo a que era la segunda opción. Parecía enganchada a él, y no acabo de entenderlo. Cosas del amor supongo…
El caso es que allí estaba. Aguantando estoicamente. Sin abrir la boca. Y sin cambiar su mirada compungida. Tal vez por eso le cogí cierto aprecio, igual que a Adriana.
Y la verdad es que me alegro de que él no se diese cuenta de que no le agradaba esa conversación. Ya encontrará a alguien mejor.

Me pedí otra caña para poder despedirme de los protagonistas de mi libro sin prisas, pagué la cuenta y me marché.
Así transformé una tarde de agobio en una calma gigantesca. Paseo y lectura era todo lo que quería. Paseo, lectura y alguna sonrisa fue lo que me llevé. No podía pedir mucho más…

P.D: El motivo de mi agobio es que no me concentraba porque dos de mis tres compañeros de mesa en la biblioteca era unos repugnantes. Vamos, una excusa fácil para deja de estudiar un rato.


La foto: Se llama Feeling Good y es de Sekmeth. La encontré a través de Deviantart.
La canción: 1234 de Feist. Su disco The Reminder me parece una joya.

Dick & Rick Hoyt

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Os iba a contar que hoy no ha sido un buen día. Empezó muy mal, pero poco a poco, con algún sol moviendo las piernas por mi, he conseguido seguir adelante.
Os iba a contar que, tras un día de nubes y un poco de lluvia, el cielo se ha despejado, y la luna ilumina toda la ciudad, de modo que si se apagaran las farolas, encontrarías sin problema el camino a casa. Se está poniendo guapa para el eclipse lunar que tendrá lugar en un par de horas.

Sin embargo, os voy a dejar un video de amor verdadero y superación.
Se llaman Dick y Rick Hyot. Son padre e hijo. Rick, el hijo, padece una enfermedad desde el momento en el que nació Los médicos le dijeron que nunca podría caminar ni hablar, pero su padre se ha encargado de que eso no sea cierto.

Efectivamente, lo que habéis visto es a Dick y a Rick corriendo un triatlon juntos.

El mensaje que quieren transmitir es, y transcribo lo que le he escuchado al padre en otro video: “Sí, puedes. Puedes hacer todo lo que quieras siempre que organices tu mente. Puedes hacerlo”

Admirable, ¿verdad? Ahora mismo mis problemas me parecen menos problemas. Si ellos han sido capaces de saltar barreras tan altas juntos, todos podemos.

Enlaces de Interés
Entrevista al padre (inglés) | http://www.youtube.com/watch?v=f4B-r8KJhlE&

Ángel González

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Iba a escribir sobre un par de libros que he terminado de leer en el último mes a pesar de estar de exámenes y de ser largos, pero he decidido dejarlo para mañana.

Ahora os voy a poner una poesía que acabo de descubrir ahora mismo.
Es de Ángel González, un gran poeta que el 12 de enero de este año falleció en Madrid a los 82 años por una insuficiencia respiratoria crónica.

La luz a ti debida

Sé que llegará el día en que ya nunca
volveré a contemplar
tu mirada curiosa y asombrada.
Tan sólo en tus pupilas
compruebo todavía,
sorprendido,
la belleza del mundo
- y allí, en su centro, tú,
iluminándolo.

Por eso, ahora,
mientras aún es posible,
mírame mirarte;
mete todo tu asombro
en mi mirada,
déjame verte cuando tú me miras
también a mí,
asombrado
de ver por ti y a ti, asombrosa.

Está incluida en el libro de poemas “Otoños y otras luces”.
Que ponga esta poesía viene a cuento de que la lírica está menospreciada. Casi nadie lee poemas, y nos estamos perdiendo auténticos artistas.
Yo, personalmente, nunca había leído nada de Ángel González, pero desde su muerte se le han rendido diversos homenajes desde la blogosfera, y he tenido la suerte de disfrutar alguno de sus poemas que me parecen realmente buenos.

Desde aquí le hago mi pequeño homenaje, y pongo mi granito de arena en que su obra sea difundida.

Enlaces de interés:
Ángel González en Cervantes Virtual

El mundo en sus manos

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El otro día leí en la edición digital de El País un artículo que me gustó mucho, y me apetece compartirlo.

Lo ha escrito Juan José Millas (el ganador del Premio Planeta 2007, y un gran escritor/periodista desde mi punto de vista) pero eso no es lo importante.
Lo importante es que trata de un día en la vida de Daniel Álvarez, un sordociego que además es el presidente de la Asociación de Sordociegos de España.

Como vosotros, lectores míos, sois muy perspicaces, ya habréis deducido solos que al ser sordociego, ni ve ni escucha nada. La pregunta obligada es: ¿Cómo se comunica? Pues tiene una persona siempre cerca que actúa de traductora en todo momento escribiendo lo que ocurre (no sólo lo que le dicen) en su mano mediante el lenguaje de signos.

No os cuento más, pero os recomiendo leerlo. Es largo, pero es muy interesante.
La superación de Daniel a las barreras que la naturaleza le ha impuesto se merece el tiempo que os lleve leerlo.
El mundo en sus manos
Y de regalo, el video de la historia. Sed pacientes, que a veces no va muy bien.

Cuando nos sintamos desdichados, deberíamos pensar lo afortunados que somos por muchas cosas, entre ellas el poder ver la sonrisa de la gente y escuchar el ruido de la lluvia.