Noticias etiquetadas como Micro.
Observaron el reloj. Había pasado una eternidad. Exactamente una eternidad y un octavo de otra. Y es que sólo él, tal vez en función de sus agobios, era capaz de definir la duración de una eternidad.
Se miraron. Ella le dijo que se había terminado la primavera. Él asintió mientras suspiraba. El calendario aún no mostraba el 21 de Marzo y ambos se estremecieron.
Al final se fueron a distintos sitios por el mismo camino. O tal vez se dirigieran al mismo lugar por diferentes senderos. No estoy muy seguro. Lo que sí sé es que antes de marchar se fijaron de nuevo en el reloj y cruzaron dos palabras: Tempus Fugit
Juraría que no hubo alevosía pero la nocturnidad no podía ponerla en duda. Tampoco estaba seguro de haber hecho algo reprobable, pero si por alguna causa inalcanzable a su compresión alguien censurase sus actos, él tenía claro su posición al respecto: Indiferente.
Y si me preguntasen a mí, podría decir con total seguridad que es inocente. Me consta que la perfidia nunca fue con él.
Fue una pregunta lo que le hizo reaccionar.
- ¿Qué opinas?
- Yo nunca tengo nada que decir – respondió de forma contundente pero enigmática a la vez.
Ella se quedó pensativa, analizando su respuesta. Decidiendo si era mejor seguir diseccionando el mundo ante sus ojos o dejar que fuese el silencio quien declarase una paz momentánea entre sus almas.
Optó por lo segundo. Ya tendrían tiempo sus cuerpos de declararse la guerra en la cama.
Llegó a casa. Las luces estaban apagadas y sin embargo era capaz de ver lo suficiente (demasiado para su gusto). Supuso que sus ojos se habían acostumbrado a la oscuridad, pero no le gustó la idea.
Instintivamente se acercó a los enchufes y los arrancó de sus agujeros sin titubear. Sólo quería que la corriente dejase de circular a su alrededor. Sólo quería una desconexión.
Luego se tumbó en el sofá, y fue en es preciso instante cuando se dio cuenta de que la electricidad debía de ser una metáfora de algo. Y esa idea tampoco le gustó.
Ella, con su expresiva cara, fiel espejo del hartazgo que supone trabajar de cara al público un sábado de navidad, estaba detrás del mostrador.
- Busco este tesoro ¿sabe donde podría encontrarlo? – pregunté sonriente.
- ¿Es de música?
No necesité articular palabra, mis ojos hablaron por mí.
- ¿Es de fotografía? – anadió sin dudar.
Ahora fue mi ceño fruncido quien me ahorró el esfuerzo.
- Entonces será narrativa, supongo. No lo tenemos pero te lo puedo pedir.
- Sospecho que lo único que me puede pedir será la hora, así que no se preocupe, juegue con su bombón derretido mientras yo voy a buscar otra joya.