Algunas flores crecen en las dunas
sube la marea y se hacen invisibles
algunas duermen a la luz de la luna
persiguiendo sueños imposibles.
Quique González
El de ayer fue un concierto bonito. Fue mi primera vez en la Sala Capitol, y tengo que decir que me gustó. No es grande, pero lo suficiente para albergar conciertos de la envergadura del de ayer. El ambiente era bueno, y a pesar de llegar 5 minutos antes de que empezase el concierto, estabamos en buen sitio (teniamos a unos imbéciles delante, pero bueno, nada es perfecto)
Para mi gusto, el concierto tuvo dos puntos álgidos. El principio, con canciones que no me esperaba tan pronto (abrir con Doble Fila me resultó sorprendente) y el final, con Salitre, Conserjes de medianoche y Vidas Cruzadas, fue apoteósico. De hecho, sólo por el final, ya mereció la pena pagar la entrada.
No sabría hacer un resumen del concierto, porque ni sé todas las canciones que tocó ni las tengo apuntadas, sin embargo puedo hacer un resumen de mis sensaciones durante la actuación de Quique.
Hay que tener en cuenta que lo que significa este cantautor madrileño para mi va más allá de gustos musicales.
El 17 de Noviembre de 2006 tuve la suerte de ir en Madrid a ver la gira Ajuste de Cuentas, y más tarde esa noche, en la oscuridad, me adentré en el cuento más bonito que jamás soñé. Desde entonces la música de Quique va ligada a recuerdos de un modo inevitable.
Por eso al principio me sentía raro. El primer concierto sin la protagonista del cuento, siendo de Quique, hacía que la prueba a la que inconscientemente me “enfrentaba” cobrase una importancia alta en lo que a mi moral se refiere.
También admito que al sonido del primer acorde del teclado, me desvanecí por completo. Estaba allí para disfrutar, y era lo único que quería hacer.
La verdad es que no fue dificil conseguirlo. Entre Quique y la Aristocracia del Barrio había una notable complicidad, se veía que estaban bien en el escenario, y las canciones venían una tras otra, sin respiro, sin palabras hacia el público (lo que hizo el concierto un tanto impersonal)
Buscando las gafas de Mike, y bailando de una manera un tanto peculiar, las horas fueron pasando, y llego el final. Me lo había pasado muy bien, y repetiría sin dudarlo.
P.D: Reconozco que tuve la tentación de marcar su número y que escuchase alguna canción, o simplemente de mandarle un sms, pero me contuve. No estoy dispuesto a ser el pesado que no avanza, y la primera prueba ha sido superada.
Me queda una, la más difícil, porque no es lo mismo luchar contra el pasado, que siempre lo puedes mirar con añoranza pero consciente de que es pasado, que enfrentarte a una realidad. Hoy por hoy creo que no tendría problemas para superar dicha prueba feliz y con creces, pero si bien el pasado es pasado, el futuro es futuro, y no sabemos lo que nos deparará.
P.D: La foto la saqué yo ayer con el móvil, por eso no se ve muy bien.
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