Descubrí a Quique González por cosas del azar.
Una noche de lágrimas de amigos, el consuelo llego a través de la cerveza, y juntos, 3 amantes de la música bebimos una tras otra hasta que se agotó la cerveza de la máquina (o el dinero, ya no lo recuerdo).
Entre lata y lata salían palabras de nuestras bocas. A veces de consuelo, a veces de canciones, y Brutus empezó a cantar a Carlos Chaouen, en esos momentos otro desconocido para mi.
Ante mi ignorancia, me recomendaron el II Festival Solidario del Elías Ahuja, con Olga Román, Jaime Anglada, Carlos Chaouen y Quique González.

Me pusieron un adelanto, y sonaba a gloria. Sabía que quería conocerlos y escucharlos bien. Y así lo hice. De todo eso hace ya 3 años (como pasa el tiempo) y he tenido la suerte de ir a dos conciertos de Chaouen y a uno de Quique.
El de Quique fue inolvidable por varias razones: Era el primero, era un grandes éxitos, y supuso el principio de un sueño. Ya no recuerdo la última vez que fui a un concierto sin Cris (alrededor de 2 años) pero mañana…
Mañana Quique estará en Compostela presentando su nuevo disco. Y yo estaré allí, con dos estrellas que me tratan genial, a las que quiero muchísimo y que van a verle en directo por primera vez. Por todo eso sé que va ser un conciertazo.
Ya os contaré que tal.
Cuando: Jueves 13 de Marzo a las 22:00
Donde: Sala Capitol
Cuanto: 20€
Página oficial de Quique González | www.quiquegonzalez.com
Foto sacada de www.quiquegonzalez.com

Marzo 13th, 2008 at 10:27 am
Heyyy! Quique y yo somos del mismo barrio… es que comer albóndigas en los mismos bares une muchísimo (ji ji ji)…
… y por cierto, me encantaba Jaime Anglada, pero no sé qué estará haciendo ahora…
besos y magia,
K
Marzo 13th, 2008 at 2:31 pm
Jajaja. Si me lo cruzo hoy por la calle, ya le diré si quiere tomarse unas albóndigas.
No conocía a nadie al que le encantase Jaime Anglada. Supongo que porque mis amigos que lo conocen lo hacen por ese festival, y estaría un tanto eclipsado.
Sin embargo a mi me parece muy bueno. Y alguna de sus canciones excepcional.
Un beso, y a seguir comiendo albóndigas en los bares.