El otro día vi el final de un programa sobre las primeras elecciones democráticas después de la dictudura en La Sexta.
En dicho programa, se alababa constantemente la modélica transición española, y se acababa agradeciendo a todos los que en ella participando su labor para que todo fuese a buen puerto.
No voy a ser yo quien critique a los políticos que lograron el cambio tan necesario, aunque de buena gana criticaría a los políticos hipócritas que se adaptaron a la democracia para así no caer defenestrados con el antiguo regimen y no por sus ideas.
Lo que sí quiero hacer es desmitificar la transición, puesto que no me parece que haya sido modélica por 2 razones muy sencillas.
- Una transición no puede durar 30 años. Pasado tanto tiempo el término transición queda desvirtuado ya que no se ha llegado a una estabilidad distinta de la marcada en la constitución de 1978. Esto quiere decir que hoy seguimos en un período de transición, y algo así no se puede calificar como modélico.
- El cambio ha de estar totalmente desligado del pasado. El jefe de estado del antiguo regimen no puede “dejar atado y bien atado” quien será su sucesor. Como mínimo este tendría que ser refrendado por el pueblo.
Podría extenderme más, pero creo que la idea queda clara. Y repito, no quiero menospreciar el esfuerzo hecho para alcanzar el estado en el que estamos, pero tampoco quiero regalar alabanzas que no son totalmente merecidas.
Tags: Política

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