Historia para un nuevo 10 de Agosto

Cabecera

Llegaba tarde. Tal vez se le paró el reloj. O tal vez quiso detener el tiempo. Pero aparentemente no lo consiguió y tardó dos días en acudir a su cita anual. Por supuesto, ya no le estaban esperando, pero él, pensando que aquello de que más vale tarde que nunca era real, fue al lugar concertado tan rápido como pudo.
No llevaba ni flores ni joyas para regalarle. Pensó en comprarle una caja de bombones pero desechó la idea en seguida, pues probablemente se derretirían antes de llegar a su destino.

A las 18:28 del día 12 llegó a la misma dirección de todos los años. Desconsolado por no encontrarla allí y enfadado por su torpeza, cogió su vieja estilográfica y en una tarjeta escribió:

La distancia y el tiempo son una trampa evitable. Te lo demostraré

La metió en un sobre y lo dejó en la red de las cosas eternas. Deseaba que en caso de que ella volviera por allí antes del año que viene, leyera la nota y supiese que más pronto que tarde recorrerá los 955 km que los separan.

Escrito por Jaco
12 de agosto de 2010

Deja tu comentario