Igual somos amigos
porque para enemigos hay un montón de gente

Ok Perdón - Andrés Calamaro

10 de Agosto. Hoy es el cumpleaños de una amiga muy especial, Cristina.
Sí, la misma Cristina de la que he escrito tantas veces. La misma Cristina por la que he reído y he sufrido…

Cristina, además de haber sido mi pareja, es una persona que me ha marcado muchísimo por su personalidad. Y como sorprenderá que hable tantísimo de ella, me apetece contar por su cumpleaños todo lo que he vivido y sentido con ella desde que la conocí no hace mucho.

Aviso de que es largo, por eso no lo pongo todo en portada.

La primera vez que hablé con ella un poco en serio fue en el verano de segundo a tercero de carrera, una noche en la que yo estaba mal, haciendo botellón en la alameda de Ourense. Lo recuerdo como si fuera hoy porque me impactó que se acercase a mi la persona con la que menos confianza tenía de todos los que estábamos allí. Lo recuerdó porque no dudé en contarle lo que me pasaba, y sin ser grave, ella soltó alguna lágrima.
Esta chica no debe de ser tan malota como yo pensaba, me dije.

El caso es que volvimos a quedar varias veces ese verano, y hablábamos mucho. Muchísimo. En agosto me fui a Madrid a estudiar, y el teléfono era nuestra unión. Me pasaba el día colgado del móvil, y cuando no lo estaba, sentía la necesidad de llamarla. Me sentía muy bien con ella, escuchando su voz y hablando de infinidad de temas.

Así estuvimos todos los días hasta que volví en Septiembre. Yo me sentía atraído por ella. Me parecía una persona… completa. Y la última noche, antes de despedirnos, nos dimos nuestro primer beso.

En noviembre, tuve la suerte de que ella vino a Madrid. No para verme a mí, si no un concierto de Calamaro, pero se quedaba en mi casa, así que pasamos todo el día juntos. Y de nuevo, aunque era algo que me apetecía mucho, hasta el último día no volvimos a besarnos.

Desde ese momento, empezamos a estar liados. Y así estuvimos mucho tiempo, con ella viniendo a Madrid varias veces, hasta que en Mayo, en su última visita, decidimos empezar a salir. La verdad es que no duramos mucho, y yo tuve toda la culpa. Fue la primera vez que me porté mal con ella.

Llegó el verano, y volvimos a estar bien. Hablábamos como antes, disfrutábamos momentos juntos y se nos veía alegres. Además ella se había pedido una beca Séneca, y aunque al principio se la dieron a Alcalá de Henares, al final tuvimos la suerte de que por incompatibilidad de horario, y porque la chica que había pedido Madrid la rechazó, puso rumbo a la Complutense.

Ahí volvíamos a estar liados, pero una vez en Madrid tomé una decisión incorrecta. Decidí que ella tenía que vivir sus propias experiencias en la capital. Que yo no podía atarla de buenas a primeras. Que disfrutase de la ciudad y de la posibilidad de conocer gente nueva. Pero me porté muy mal con ella. Y me lo hizo saber…
Al final todo se arregló. Es impresionante la paciencia que Cris tuvo siempre conmigo. Y volvíamos a ser muy buenos amigos. Y volvíamos a hablar como siempre. Y disfrutábamos de la ciudad juntos.

El 17 de Noviembre, tras un concierto de Quique González, por la noche le pedí si quería salir conmigo. Y me dijo que sí (por eso le tengo tanto cariño a este cantautor)
Desde ese día todo fue perfecto. Como todas las parejas, tuvimos nuestros más y nuestros menos, pero el cómputo global del día día era inigualable. Yo estaba en un paraíso, y creo que ella también.
Además, prácticamente se mudó a mi casa. Y eso era otro sueño. Poder estar con ella durante días sin separarnos ni un instante era lo único que quería.

Así pasaron los meses. Y llegó el momento de la despedida. Nunca en mi vida había estado tan triste hasta ese momento. Pensar que para el año siguiente íbamos a estar otra vez separados era algo que me apenaba muchísimo. Queríamos aprovechar el verano, pero las desgracias nunca vienen solas, y yo dejé una para septiembre.
Si aprobaba me quedaba en Madrid, sino me echaban de la universidad. Quería quedarme, era la razón por la que estaba en Madrid, y durante todo el verano estudié mucho para sacarme esa asignatura. El problema es que estaba todo el día ocupado, y ella, que es muy buena estudiante, con toda la tarde libre.
No pasábamos juntos todo el tiempo que quisiéramos, y yo estaba tenso porque sabía que me estaba jugando mi futuro a una carta. Al final, acabé dejándola, en otra decisión que me dolía pero que creía necesaria. En otra decisión que fue incorrecta.

Viajando

Después de hacer mi examen, los dos volvimos a Madrid. Teníamos desde hace tiempo las entradas para ver a Sabina y Serrat juntos en concierto, y aunque no estuviéramos juntos, no íbamos a desaprovechar esa oportunidad.
Allí lo volvimos a intentar como pareja. Pero el día que volvíamos a Ourense, me enteré de que había suspendido.
Y como las desgracias nunca vienen solas, y yo no sabía que iba a hacer con mi vida, los nervios me pudieron y poco después decidí volver a dejar la relación. (Y van ya n errores)

A partir de ahí me porté muy mal con ella. Yo la quería mucho, siempre lo hice, pero mi comportamiento fue deplorable. No era del todo consciente de lo que hacía y nada era con mala intención, pero le hice mucho daño.

Muy poco a poco todo se fue arreglando (¿os dije ya la paciencia que siempre tuvo conmigo?) y poco antes de navidades volvíamos a estar liados. Sabía que quería estar con ella. Sabía que me encantaba, y que hasta ese momento lo había hecho todo mal. Sabía que quería hacerle feliz y recuperar todo el tiempo perdido. Y parecía que todo iba por buen camino hasta la vuelta de navidades.

Ahí todo cambió. Pasábamos menos tiempo juntos y hablábamos menos. Esta vez no hice nada mal. Fue ella la que tomó la decisión. Decidió que era el final de nuestras aventuras como pareja.

Admito que no lo entendí muy bien. Seguramente porque yo me sentí muy a gusto con ella durante las navidades, y no encontraba la razón para separarnos. Después, quizás yo me obsesioné un poco, pero ella decidió distanciarse un rato. Aún hoy no nos ponemos de acuerdo sobre el por qué.

Nuestra amistad se enfrió muchísimo, y eso se me hizo muy complicado. Durante los dos últimos años me apoyaba en ella para todo. Era la única que sabía que me pasaba en cada momento. La única a la que era capaz de contarle porque estaba triste o feliz. Y me sentí vacío porque todo lo que me pasaba quería contárselo a ella. Porque era la única que me conocía lo suficientemente bien como para entenderme perfectamente. Aún hoy me siento así.

Parece que ahora las cosas ya están más normales. No hay la sintonía que tuvimos hace tiempo. A veces la noto incómoda conmigo. A veces me noto incómodo con ella. Pero al menos no nos evitamos. Supongo que poco a poco las cosas irán todavía a mejor.

El día del Apostol, hablamos y me sentí muy bien. Hablamos de algún momento de Madrid, hablamos de como la cagué a principio de curso. Me dijo que como amigo sabía que no le iba a fallar, y eso me hizo muy feliz. Necesitaba que lo supiera. Necesitaba que se diera cuenta de que puede contar conmigo para siempre, de que me desviviré por su bienestar, porque hoy por hoy es la persona que más me importa.

Cristina me gusta. Ella lo sabe y yo lo sé. Es más, lo debe de saber todo el mundo. Pero es normal que me guste. Tiene absolutamente todo lo que sueño en una mujer (por eso es la mujer de mis sueños, que no necesariamente la mujer de mi vida) Es encantadora. Sabe hablar y escuchar. Tiene un corazón enorme, y una vitalidad envidiable. Es la persona más enriquecedora con la que me he cruzado hasta el día de hoy, y sin duda, todo lo vivido con ella me ha hecho mejor persona y mejor pareja (cuando toque)

Por eso Cristina es tan especial. Por eso he escrito un ladrillo tan largo sobre lo que he vivido con ella. Puede parecer que nuestra relación fue tormentosa, pero no es verdad. Hubo malos momentos, pero realmente hacíamos una pareja perfecta.

Hoy es su cumpleaños, y aunque sé que regalarle, hoy no se lo puedo dar. Aunque lo que de verdad se merece es ser siempre muy feliz.

La canción: Poner Nena sería muy fácil, y con ésta aún me río

La foto: Sacada por Cris con mi móvil camino de Madrid en nuestro último viaje juntos.

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9 Responses to “Historia para un 10 de Agosto cualquiera”

  1. Y con este texto pongo fin a escribir sobre cris salvo que ocurran cosas fuera de lo común y tenga que desahogarme.
    Supongo además que a ella no le gustará mucho que hable tanto de ella.

  2. Madre mía…puedes estar tranquilo porque creo que voy a ser la única que lea esto entero!!!! Jejejeje.
    Muchas gracias Jaco por las felicitaciones.
    Siempre tuve claro que eras mejor amigo que pareja, y estoy orgullosa de tenerte entre mis amigos.
    Y si…me da bastante vergüenza que escribas estas crónicas.. pero GRACIAS.
    Un beso

  3. Vaya, la verdad es que esto lo escribí para mí. De hecho a ti ya no te hacía por el blog… hacía bastante que no te pasabas.
    Es una historia que no quiero olvidar y que además me gusta recordar porque hace que no dude de que la felicidad es real

    Por otra parte, es normal que te dé vergüenza. Me lo pensé varias veces antes de darle a publicar por eso. Lo siento por lo que me toca. Si quieres, la quito…

    ¡Ey! Que sea mejor amigo que pareja no quiere decir que sea mala pareja, ¿no?
    Sabes de sobra que para mí, tenerte como amiga, es algo que me hace muy feliz.

    Un besazo

  4. Yo también lo he leído! Hasta el punto final y los comentarios.

    Creo que al margen de todo, es precioso dejarlo por escrito.

    (sonrisa enorme, esperanzada)

    besos,
    K

  5. Ole tu paciencia, que no es fácil leerse un tocho tan poco interesante que ni tan siquiera está bien escrito. :D

    Por otro lado…
    Ayer apareció delante de mí un antiguo post que escribiste en tu blog. Se titula Victoria pírrica.

    Creo que me ha pasado justo lo contrario que a Pirro. Tal vez he perdido (o no) pero sé que no volveré sólo a Epiro.
    Me llevo además de imborrables recuerdos, una gran amistad.

    Hoy en día, cuando paso por el callejón del gato, sólo se reflejan los buenos recuerdos. Y aprovechando mi estado de ánimo, me pareció el mejor momento para plasmar todo eso en el “papel”. Por si algún día vuelven a distorsionarme los espejos…

    Sonríe mucho Kika.
    Un beso

  6. Claro que sí. La tuya no fue una victoria pírrica, fue una relación de esas que sufren mutaciones (como todas las relaciones, por otra parte), y lo que hay que hacer es sonreír y ver que hemos ganado en amor y en cariño. Hay que saber verlo, claro, pero con tu texto se me hace totalmente evidente.

    Yo me estoy esforzando mucho por sonreír, aunque a veces encuentro pocos motivos, si te soy sincera. Pero siempre lo consigo. O casi siempre. Cuídate mucho, Jaco.

    besos
    K

  7. Pues una vez que estamos de acuerdo en que hay que sonreír sabiendo que hemos ganado en cariño, que es muy importante, sólo nos queda hacerlo.

    Busca tus motivos, que seguro que tienes muchos más de los que crees. Y sonríe mucho, pero que no sea algo forzado, sino que sea porque te lo mereces.

    Muchas gracias Kika. :-D
    Besos

  8. No entiendo nada… que es victoria pírrica?

  9. Hola grindo!

    La verdad es que la procedencia de la expresión “Victoria Pírrica” es interesante. Un día, tomando una caña, te lo cuento.

    El caso es que una victoria pírrica es una victoria obtenida con más daño del vencedor que del vencido.

    Un beso

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