Historia para otro 10 de agosto cualquiera
Es probable que coincidiendo con las 12 campanadas que anunciaban un nuevo día, se apagasen todas las luces de la casa. Es probable que también en ese instante se encendiese una vela (o veinticuatro) y se desplazase por el pasillo con dirección al salón, donde ella estaba sentada y sin ganas de sorpresas.
Seguramente también empezaron a cantarle la canción que suena todos los 10 de agosto dondequiera que esté y, entonces sí, esbozase una amplia sonrisa.
Lo único seguro es que su mechero no encendió la vela; ni sus manos llevaron la tarta desde la cocina hasta salón; ni su voz se escuchaba durante la canción. Pero deseaba que ella supiese que le hubiese encantado estar allí para hacerlo y darle su regalo: un beso y un abrazo agradeciéndole que a pesar de los kilómetros y de los meses siga estando a su lado.
¡Muchas felicidades!

Supongo que es o por Clara o por mí…jeje. Qu el 10 de agosto del 85 te fue muy productivo!!!
Muchas gracias Jaco!
Muaka!!!
Podría ser para cualquiera de las dos, sí, pero sólo tú lo ibas a leer, así que ¡ya tenemos ganadora!
Muchas felicidades maja.
P.D: Te aviso que tras la “historia para un 10 de agosto cualquiera” del año pasado, y la “historia para otro 10 de agosto cualquiera” que es este post, el año que viene vendrá la “historia para cualquier 10 de agosto”.
Va a consistir en un texto que haya leído durante este año y me fascine. Y a partir de entonces, todos los 10 de agosto en los que exista este blog, escribiré ese texto, que regalarte cuatro palabras es más complicado de lo que parece.
Un beso enorme
Oye que no estaba despreciando el texto que me gustó mucho!
Sé que no lo despreciabas mujer.
Lo digo porque después de lo del año pasado, ya no tengo nada más que contar sobre ti, así que es complicado escribir algo que no sea un simple y llano “Felicidades” para felicitarte el cumpleaños.
Un beso