Deselectrizándose
Llegó a casa. Las luces estaban apagadas y sin embargo era capaz de ver lo suficiente (demasiado para su gusto). Supuso que sus ojos se habían acostumbrado a la oscuridad, pero no le gustó la idea.
Instintivamente se acercó a los enchufes y los arrancó de sus agujeros sin titubear. Sólo quería que la corriente dejase de circular a su alrededor. Sólo quería una desconexión.
Luego se tumbó en el sofá, y fue en es preciso instante cuando se dio cuenta de que la electricidad debía de ser una metáfora de algo. Y esa idea tampoco le gustó.

a veces necesitamos una tregua
(me gustó mucho este texto)
besitos
K
A veces no… muchas veces. Demasiadas veces.
Te echaba de menos Kika.
Un beso.