Deselectrizándose

Cabecera

Llegó a casa. Las luces estaban apagadas y sin embargo era capaz de ver lo suficiente (demasiado para su gusto). Supuso que sus ojos se habían acostumbrado a la oscuridad, pero no le gustó la idea.
Instintivamente se acercó a los enchufes y los arrancó de sus agujeros sin titubear. Sólo quería que la corriente dejase de circular a su alrededor. Sólo quería una desconexión.

Luego se tumbó en el sofá, y fue en es preciso instante cuando se dio cuenta de que la electricidad debía de ser una metáfora de algo. Y esa idea tampoco le gustó.

Escrito por Jaco
09 de febrero de 2009

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  1. a veces necesitamos una tregua

    (me gustó mucho este texto)

    besitos
    K

  2. A veces no… muchas veces. Demasiadas veces.

    Te echaba de menos Kika.
    Un beso.

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